La bondad olvidada
Desgraciadamente, me dí cuenta de que la maldad nunca podría hacer desaparecer la bondad sino es por medio de la propia bondad. Por eso me encaminé en busca de la bondad pura, del verdadero Jesús y no de ese que hablaban en la Biblia. Si confieso, creía que el camino sería la experiencia,y no la mía propia. ¿Quién poseería la bondad en estado puro? ¿Qué clase de persona sería? ¿Un dios? ¿Una nueva clase de homínido? Nadie lo sabía, ni quería saberlo; pero yo, iba a descubrirlo.
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| Ah, se me olvidaba. Éste soy yo. |

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